“La vocación, no es una meta estática, sino un proceso dinámico de maduración favorecido por la intimidad con el Señor. Estar con Jesús, dejar actuar al Espíritu Santo en los corazones y en las situaciones de la vida y releer todo a la luz del don recibido significa crecer en la vocación.” (León PP. XIV. Vaticano, 16 de marzo 2026)
“La vocación no es una posesión inmediata, algo “dado” de una vez por todas; es más bien un camino que se desarrolla análogamente a la vida humana, en el cual el don recibido, además de ser cuidado, debe alimentarse de una relación cotidiana con Dios para poder crecer y dar fruto…”(León PP. XIV. Vaticano, 16 de marzo 2026)