Las Hijas de la Caridad se saben llamadas por Dios.
En referencia al Cristo pobre y las condiciones de vida de los hermanos y hermanas que sirven, las Hijas de la Caridad optan por un estilo de vida sencillo. Viven en comunidad, en un clima de escucha recíproca y de diálogo, compartiendo lo que tienen y lo que son. Juntas, se ayudan para ir dondequiera que las personas sufren y para trabajar con los pobres en su autopromoción. Portadoras de alegría y de esperanza, van al servicio de los que su dignidad no es respetada.
Son felices de poder entregarse totalmente a Dios sirviendo sus hermanos y hermanas, ayudándolos a descubrir Dios presente en su vida.